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PUNTOS PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS PDF Print E-mail
  • No permita que sus hijos murmuren, ni que lloren porque no les gusta lo que usted les ha mandado a hacer.
  • No permita que sus hijos respondan con una actitud de desafío a una orden dada por usted, ni tampoco permita que le rueguen o le supliquen para que usted cambie lo que les ha dicho que hagan.
  • Insista en que sus hijos lo obedezca pronto, totalmente, y de buena gana.
  • No repita la misma orden muchas veces. Si sus hijos no obedecen, tome las medidas necesarias para que obedezcan.
  • No permita que sus hijos pongan el pretexto de: “se me olvidó” o “no lo oí”, cuando se hubiera podido recordar y hubiera podido oír. Exija la obediencia y ellos aprenderán a recordar y oír.
  • Alabe con moderación el mejor esfuerzo de sus hijos, y sus buenas intenciones al hacer algo, aunque el desarrollo no sea bueno.
  • No alabe a sus hijos de tal manera que se sientan superiores a sus compañeros, ni más adelantados que ellos.
  • No se enorgullezca delante de sus hijos, ni delante de los compañeros de sus hijos,  ni en su corazón cuando ellos tiene capacidad e inteligencia sobresalientes. Regocíjese más bien cuando ellos son obedientes y aprenden con deleite la sabiduría y el temor de Dios.
  • No permita que sus hijos le corrijan a usted ni a otros adultos, a menos que lo hagan con mansedumbre y humildad.
  • Enseñe a sus hijos a esperar su turno con paciencia. Quíteles ese espíritu de “yo primero”.
  • Nunca permita que sus hijos se habitúen de hablar y actuar teniendo lástima de sí mismos. Ellos necesitan aprender que no todas las cosas en el mundo son justas.
  • Nunca apoye a sus hijos cuando estén en error.
  • Nunca permita que sus hijos pongan pretextos por su mal comportamiento, ni que les echen la culpa a otros. Enséñeles que ellos son responsables por lo que han hecho.
  • No exija que sus hijos cumplan con una tarea que sea superior a su capacidad.
  • Nunca castigue a sus hijos hasta que usted esté seguro de su culpabilidad.
  • Nunca deje pasar la desobediencia sin la disciplina apropiada. Si sus hijos saben que merecen un castigo y se dan cuenta que usted lo sabe, pero usted no tiene la fuerza moral para administrárselo, entonces ellos aprenden a menospreciarlo a usted y viven bajo condenación. La disciplina, cuando es llevada a cabo propiamente, no hará que sus hijos sientan que usted los rechaza o los desprecia, sino que los ama.
  • No castigue a sus hijos dos veces por la misma ofensa.
  • No pida a sus hijos que hagan algo que usted mismo no quiere hacer.
  • Enseñe a sus hijos a que trabajen con gusto hasta terminar la tarea.
  • Nunca amenace a sus hijos con eso de que Dios los va a castigar.
  • No permita que sus hijos deshonren el nombre de Dios, ni con palabras ni con hechos.
  • Enseñe a sus hijos con su ejemplo a que las cosas espirituales y eternas son de más valor que las cosas materiales.
  • Sea honrado con sus hijos sin excepción alguna. No prometa lo que no va a cumplir.
  • Si usted o su cónyuge no están de acuerdo en como actuar con sus hijos en alguna situación determinada, no lo discutan en presencia de ellos. Sus hijos deben saber que ustedes están unidos y que ellos nunca podrán ir a uno de los cónyuges para conseguir lo que el otro prohibió.
  • Dependa de Dios para que Él haga la obra que usted no puede hacer en los corazones de sus hijos. Pídale a Dios en oración cada día por sus hijos.

 “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama,  desde temprano lo corrige.” Proverbios 13:24.

“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6.

“Y vosotros, padres,  no provoquéis a ira a vuestros hijos,  sino criadlo en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios6:4.

 
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